Tabú: la forma más cara de vivir la intimidad
 Lo que no se habla, se actúa (y a veces se sufre).

Los tabúes no protegen relaciones: las empobrecen. Mantienen la intimidad en un cuarto oscuro donde todo se interpreta, nada se acuerda y lo importante se improvisa. Y en la improvisación, la pareja suele pagar con resentimiento, distancia o culpa.

Romper mitos no es “ser extremos”. Es ser adultos. Significa poder decir:

  • lo que me gusta, lo que no, lo que me da curiosidad;
  • lo que me incomoda, lo que necesito, lo que me da miedo;
  • lo que para mí es amor, cuidado, erotismo y respeto.

Una cultura íntima saludable no nace de “atreverse por presión”. Nace de educación, lenguaje y consentimiento.

En ConcienXuality trabajamos desde esa premisa: el deseo puede ser elegante. Y la conversación puede ser segura.

Recursos para hablar sin tabú y sin juicio: conxly.com